dieta alcalinizantedieta alcalinizante - lo que tienes que saber

Dieta Alcalinizante

En estos últimos años la dieta alcalina ha tomado un mayor protagonismo como la dieta alcalinizante o como dieta para “limpiar la suciedad de nuestro cuerpo”. Lo primero que hay que tener encuenta es que esta dieta no surge de la noche al día. Recoge de una u otra medida los determinados avance que en materia de nutrición se han venido desarrollando desde el siglo XIX. Lo que sí incorpora es una nueva forma de volver a plantearse nuestra alimentación diaria, basada en una toma de conciencia de qué es lo que comemos, cuándo lo comemos y cómo lo comemos.

Como sabemos, toda la base de la dieta alcalina recae sobre el concepto del pH neutro y cómo tenemos que ayudar a nuestro cuerpo a recupere su neutralidad. Neutralidad perdida por nuestros malos hábitos alimenticios. Aquí se unen dos factores: la alimentación propia de nuestra sociedad (pensemos en los productos procesados industrialmente, la ingesta de químicos a través de muchos productos o las carnes hormonadas), así como los factores derivados de nuestra salud emocional (estrés, compulsividad y nerviosismo entre otros).

La dieta alcalinizante es un acto de tomar conciencia

Este tipo de dieta tiene como objetivo el de llevar a nuestro cuerpo a un estado natural anterior a la ingesta de alimentos no beneficiosos para nuestro organismo. Para ello, el primer paso, y el más fundamental, es el de tomar verdadera conciencia de la importancia de nuestra alimentación.

Sabemos que la lógica del pH neutral nos condiciona a alcanzar un valor como índice de salud, y estando por debajo de este valor estaremos en riesgo de acidez (el pH se mide de 0 a 14, debiéndose mantener el pH sanguíneo entre 7,35 y 7,45). Debe tenerse en cuenta que acidez y alcalinidad no siempre equivalen a decir que uno es malo y el otro bueno en todos los casos, aunque se tiende a interpretar así como norma general.

Por otra parte, nuestro organismo tiene distintos líquidos con valores propios sobre el pH según la funcionalidad de cada órgano, tendiendo cada órgano y nuestro cuerpo al completo a mantenerse en equilibrio constante.

La alcalinización de nuestro cuerpo

Se trata de un concepto que sigue acarreando muchas discusiones hasta el momento. No se sabe con una certeza del 100% que todo lo que ingerimos pueda afectar de una manera u otra al pH de nuestra sangre. Esto es porque, en parte, nuestro propio organismo controla estos valores de manera interna, no produciéndose una interrelación directa con la sangre y sus valores sobre el pH. Aunque no hay un acuerdo sobre este punto todo apunta a que no existe una relación directa, sin embargo sí que existen pautas generales que pueden incorporarse en nuestro día a día:

  • Ejercicio físico: Es imprescindible realizar ejercicio físico y decir adios al sedentarismo.
  • Respirar bien: Es fundamental que aprendamos a respirar mejor y oxigenar correctamente nuestra sangre y organismo. Los paseos por el campo respirando aire puro nos ayudará a mejorar la oxigenación de nuestro cuerpo.
  • Dieta alcalinizante: Es importante tener una dieta rica y equilibrada, y siempre adaptada de manera personalizada a cada persona. Siempre será mejor que nuestra alimentación proceda de cultivo ecológico y evitar los productos procesados industrialmente tal y como contempla la dieta alcalina.
  • Beber agua: En la medida de lo aconsejado. Será una estupenda forma de cuidar nuestros riñones y mantenerlos limpios y saludables.

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